Per aspera ad astra

Per aspera ad astra. Así se titula documento que abro cada mañana nada más encender el ordenador. Ahí organizo tareas, escribo emails o trackeo tiempos pero el documento original, que también se llama así, es otro.

El original lo cree hace años para orientar los pasos que iba dando por la vida: profesional y personal.

Recogía, en forma de mapa mental, los objetivos por niveles de tiempo, de más largo plazo (objetivos vitales) a corto plazo (proyectos).

Tardé mucho en hacerlo pero mereció la pena. He dado muchas vueltas igualmente, y las que me quedan, pero tener un rumbo marcado evita dispersarse demasiado por las urgencias de la vida.

Aunque he hecho muchas modificaciones los objetivos de primer nivel, a más largo plazo, permanecen.

  1. Rico en tiempo y dinero
  2. Bienestar físico y mental
  3. Relaciones sociales plenas
  4. Vivir conociendo cómo funciona el mundo

Y presidiendo el mapa una idea de la que parte todo: Gente Invencible.

Estos son objetivos profundos que cualquier humano desearía, aunque no lo diga.

Aquí te los voy a explicar.

Ojo, esto no es una carrera, no se compite contra nadie, mucho menos contra uno mismo. Más bien es un camino que, de seguirlo, es muy probable que vivas mejor.

Al lío.

1. Rico en tiempo y dinero

Aunque dicho con más precisión sería despreocuparse de los gastos y disfrutar de libertad de calendario.

Se suele pensar que ser rico en dinero es tener mucha pasta, y sí, pero hay un detalle más allá en el que posiblemente no has pensado.

Ser rico no significa tener tanto dinero que deje de preocuparte, significa que los gastos dejen de ser una preocupación para siempre, pero no el dinero.

Ojo a la diferencia.

Cuando ese momento llega traspasas un umbral imaginario; a un lado tienes el foco en los gastos y al otro tienes el foco en los ingresos, porque los gastos ya no te preocupan, tienes pasta de sobra para tu nivel de vida y, lo mejor, una estrategia. Eso te permite enfocarte en multiplicar ingresos.

Respecto al tiempo, de nada sirve alcanzar el punto F*CK you money, que dice el amigo Nudista Investor, si no puedes decidir dónde y con quién estás en cada momento.

Rico en tiempo no es tirarme todo el día en una hamaca, es tener libertad de calendario, libertad para decidir.

La libertad de calendario es no tener que pedir permiso a un desconocido para ir al pediatra con mis hijos.

Es poder dormir un poco más, o un poco menos, si así lo decido. Y que la falta de tiempo no sea un lastre para mi salud y mis relaciones con los demás.

La libertad de calendario es disfrutar de marcar mis propios tiempos y mis rutinas.

Igual que ser rico en dinero no es olvidarse del dinero, sino de los gastos, ser rico en tiempo no es olvidarse de trabajar, sino de las connotaciones negativas del verbo.

Insisto, no es no trabajar, salvo que el dinero te haya caído del cielo siempre hay que seguir trabajando. Más cómodo, con más flexibilidad, y hasta divirtiéndote, pero hay que trabajar.

Pero en vez de enfocarte en pagar facturas lo haces en multiplicar ingresos, porque los gastos no son un problema.

Además, esto se retroalimenta del objetivo de control mental y no caes en gastos innecesarios.

De momento la RAE no recoge otro verbo que no sea trabajar así que podemos llamarlo trabajar sacándote la chorra.

Ese objetivo final es compartido por todos, es casi el deseo velado por excelencia. Por eso, salvo que seas un extraterreste, lo compartimos.

¿Es fácil? Qué va. Pero sí hay estrategias para intentarlo, hablaremos de ellas y con gente que lo ha conseguido.

2. Bienestar físico y mental

Aunque se suelen agrupar son dos objetivos muy diferentes.

Tan diferentes como olvidados por la mayoría.

Si me caigo en bici y se me hincha la cara por el golpe todo el mundo me pregunta. Si engordo y vivo en un cuerpo hinchado nadie lo ve raro.

Abandonar el cuerpo se ha convertido en lo normal. Cuando un cuerpo abandonado es un cuerpo enfermo.

Ni soy médico, ni entrenador personal ni nada, solo un tío que se intenta hacer cargo de sí mismo, y eso significa que tener un cuerpo sano sea prioritario.

Hacerse cargo de uno mismo no es solo no depender de papá estado o de mamá empresa, también lo mínimo de tío médico.

Aunque yo solo soy un buscador por suerte hay mucha gente que sí sabe, y todos dicen que es tan fácil como vigilar los tres pilares de la salud: alimentación, movimiento y descanso.

El problema es que vivimos en un mundo donde comer basura y no mover el culo es la nueva normalidad, y la tentación está por todos lados, lo que nos lleva a la segunda parte, bienestar mental.

Aunque tampoco soy psicólogo, ni coach, ni nada noto que vivimos en una especie de epidemia de insatisfacción.

Abandonamos nuestro cuerpo y sabemos que eso no está bien, pero abandonamos también nuestra mente y la peña ni se lo plantea. No sabemos que el control mental se puede entrenar y que, entrenada, la mente es la herramienta más potente del mundo.

Fui un buscador sin tesoro durante muchos años: libros y cursos de autoconocimiento y desarrollo personal llenaban mi estantería pero me apetecía seguir buscando.

Demasiada teoría y poca práctica.

No fue hasta que comprendí cómo funciona mi cabeza y cómo se entrena que pude dejar de buscar y ponerme a actuar.

3. Relaciones sociales plenas

Esta parte de «Per aspera ad astra» va de relacionarse con los demás de forma sana y, a poder ser, en tu beneficio.

Aprender técnicas básicas de retórica y persuasión es sinónimo de situarte por encima de la media, porque la gente comunica con el culo y con el ombligo.

Me explico.

Comunicamos con el culo porque desde pequeños en el colegio aprendemos a repetir, no a darle vueltas al tema y explicarlo con nuestras palabras.

Hablar en público es la fobia por excelencia y, respecto a escribir, te sonará el: «soy muy malo escribiendo». Y así entramos en bucle, como comunico mal y no sé escribir, no lo hago.

Comunicamos con el ombligo porque tenemos obsesión por nosotros. Cualquier conversación se convierte en una sucesión de turnos.

Todo el mundo va a todos sitios a hablar de su libro, o a intentarlo, es un deseo velado enraizado hasta el fondo.

Desapegarse de la necesidad de marcarse un Paco Umbral, dejar que los demás hablen de su libro y manejar la conversación es el super poder de las relaciones sociales.

Es la base de la persuasión y de la venta.

Ya has leído varias veces el concepto de deseos velados, anhelos profundos y similar.

Todas nuestras acciones, cada día, en cada cada momento, tienen una motivación subyacente, oculta a simple vista.

Nadie va diciendo por la calle «quiero ser reconocido», «quiero tener mucho dinero» o «quiero ser muy guapo» pero, en el fondo, son las razones que impulsan todas nuestras conductas.

Las tuyas también.

No subimos fotos a Instagram porque nos consideremos grandes fotógrafos, sino por la sensación de status, de ser reconocidos por los demás.

Yo no compro pañales caros a mis hijos porque me guste, sino por el deseo profundo de ser buen padre y de sentirme bien.

Esos deseos subyacentes, velados, son compartidos en lo más profundo de todos nosotros y guían nuestros comportamientos.

Es innato, los compartimos tú, yo, mi suegra y la nueva pandilla de Enrique Ponce.

Comprenderlo es muy útil por dos razones.

  1. Te permite observar, analizar y controlar tus propios comportamientos.
  2. Es la mejor herramienta de ventas. Repito, es la mejor herramienta de ventas.

En la suscripción leerás mucho de ventas y no podemos obviar la que es la regla número uno para hacer viajar el dinero de otros hacia tu bolsillo.

No puedes crear una necesidad a nadie, solo puedes canalizar los deseos profundos que ya tiene hacia tu producto o servicio.

Hablaremos de vender porque, oh, sorpresa, para conseguir dinero hay que vender.

O aprendes a vender o el dinero se irá a los bolsillos de otros que sí saben conducir los deseos velados de la gente hacia sus productos.

 

4. Vivir alineado con las leyes universales

Si hasta ahora te ha sonado a friki esta parte es la más friki, pero no desfallezcas porque todo cobrará sentido.

Primero te voy a contar algunas cosas que hago y luego la verdadera motivación de este y los objetivos anteriores.

Desde hace más de seis años no me como ningún producto de origen animal, puedes llamarme vegano aunque difiero bastante de la definición habitual.

No comparto la mayoría de motivaciones que los que veganos y naziveganos tienen. Sinceramente me dan igual los animales y me da igual el planeta.

No tengo grandes argumentos a favor del veganismo, al menos no más que a favor de una alimentación omnívora de calidad. Fue una decisión que empezó como prueba, me hizo sentir muy bien y he mantenido.

No compro nunca en supermercado e intento minimizar al extremo el uso de plásticos. Solo compro frutas que vengan de España y ecológicas si es posible.

Sin embargo, me dan igual todas las consecuencias para el planeta de no hacerlo.

Desde un enfoque racional es inútil preocuparme por el planeta o por los animales.

Siguiendo la media me quedan unos 40 años de vida. No voy a estar aquí para cuando nos ahoguemos en nuestros propios plásticos.

Sin embargo, intento averiguar cuál es el camino correcto y seguirlo. Pero solo por mí, por nadie más.

Esto sucede con otras muchas leyes no escritas que algunos llaman karma. Mi enfoque es no liarla para que no me caiga encima, egoísmo positivo.

Cerrando el círculo

Todo pasa por hacerse cargo de un mismo, por no tener dependencias limitadoras en forma de dinero, tiempo, salud, excesivas preocupaciones u obstáculos.

Todos los objetivos están interrelacionados y se alimentan unos de otros. Tener tiempo y dinero te dará salud y buenas relaciones, el control mental te dará dinero y motivación para tener un cuerpo entrenado y un cuerpo entrenado también te motivará para tener control mental, dinero y tiempo.

Siempre, mirando de reojo a lo que está bien, para que las leyes del universo no chafen el plan.

Y, por encima de todo, consciente de que el premio gordo está en el largo plazo.

Este es el resumen de mi plan de vida, «per aspera ad astra». Un plan que tú no tienes que seguir, pero que espero te pueda servir de alguna manera para buscar el tuyo y avanzar sin pausa.

Un abrazo

Álvaro

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