Beca Turespaña, mi (extraña) experiencia

Entre 2014 y 2015 estuve con una beca en Turespaña en la Oficina Española de turismo de Viena (OET Viena).

Me fui tan impactado de lo que vi que escribí esta carta a todos los trabajadores tanto de Turespaña como de todos los patronatos de turismo de España.

Más 150 trabajadores de Turespaña respondieron y es el día de hoy que me sigue escribiendo gente pidiendo la segunda parte. (Luego la podrás leer)

Lo que pude ver en Viena es el ejemplo de uno de los mayores problemas de esta sociedad, el de los inútiles al mando que se convierten en jefes tóxicos.

¿Estás pensando en trabajar en Turespaña o pedir una beca? Esto es lo que yo me encontré cuando estuve.


Estimados trabajadores de Turespaña, patronatos, y demás personas.

Buenos días, mi nombre es Álvaro, y he estado los últimos meses trabajando como becario en la Oficina Española de Turismo en Viena.

Al finalizar mi estancia se me pidió por parte de la entidad que me ofreció la beca y me envió a Viena un informe en el que valorara mi estancia en esta oficina.

Al ver la pregunta sobre la organización de acogida (Turespaña – OET Viena) lo primero fue pensar en el espacio que me dejarían para escribir, y os podéis imaginar mi asombro cuando vi las escasas 15 líneas ofrecidas. Si podría escribir un libro…

Una vez rellenado ese exiguo espacio la necesidad de seguir escribiendo y contando era tan grande que no me quedó otro remedio, y una vez escrito, por qué no compartirlo, ¿verdad?

Procederé a responder la pregunta pero en esta ocasión la limitación la pondrá mi cabeza y mi capacidad.

Es temprano, ¿ya has tomado café? podrías prepararte uno… Comencemos.

Por favor, facilite una descripción de la organización de acogida (Turespaña), de las actividades diarias, las tareas especificas emprendidas, las personas de contacto responsables, etc.

Seis meses atrás, como la inmensa mayoría de los españoles, no tenía ni idea de qué era Turespaña o las OETs, y tenía una muy lejana idea de la función y utilidad de las embajadas.

Seis meses después, he definido lo que me he encontrado de muchas formas, entre otras como “Ruinaespaña”  “el camarote de los hermanos Marx” o “La dictadura del más tonto».

Lo primero de todo es asumir mi absoluta ignorancia, no entraré a valorar las cuestiones técnicas del trabajo de esta oficina por una razón muy importante, no tengo ni la capacidad ni los conocimientos para ofrecer una alternativa.

Este tiempo me he limitado a observar, a aprender de cada día y cada situación. Lo que sí he tratado de mantener y desarrollar siempre es sentido común, y de eso en la gestión de esta oficina me he encontrado poco o nada.

Lo que me he encontrado ha sido una oficina cuyo día a día es la acumulación de despropósitos , el despilfarro de dinero público y una extraña costumbre para lo que se espera de una entidad como esta, dejar la imagen de España por los suelos.

Una entidad que bajo ese nivel de incompetencia y desorganización, si no fuera pagada por todos los españoles desconocedores de dónde se pone su dinero, duraría 5 minutos.

A cualquiera que se le cuente lo que allí pasa su única respuesta es un fifty-fifty de incredulidad y vergüenza.

Patrocinio de actividades estúpidas, amiguismos, prebendas y una avergonzante dilapidación del dinero de todos en privilegios, lujos y comodidades personales.

La única preocupación a la hora de realizar cualquier acción de promoción no es, como podría esperarse, tener el mayor y mejor resultado optimizando los recursos, no, la única preocupación es que “en Madrid se vea”, de intenciones más allá de eso me abstengo de opinar, Turespaña style…

Pero bueno, como os digo, no lo sé, si para promocionar España hay que despilfarrar, encargar trabajos a amigos, trabajar de espaldas al público objetivo y los que deciden que sea así mantener unos privilegios propios de otro siglo inversamente proporcionales a la competencia del privilegiado, tendrá que ser así.

Yo, desde la ignorancia del observador y el orgullo de ser ciudadano español, he sentido lástima y vergüenza.

Tras este montón de palos seguidos tocan cosas positivas, que las hay en la casa.

En descargo de Turespaña y de muchos de sus trabajadores he de decir que me imagino/espero que no todas las oficinas funcionen como esta.

Espero que en algún lugar se esté haciendo un gran trabajo de promoción de España, con una gestión eficiente de los recursos de todos los españoles, por parte de un equipo satisfecho y comprometido dirigido por una persona válida. No por un tarado.

Lamentablemente, las noticias que he recibido tanto de otras OETs como de Turespaña en Madrid no son muy positivas.

No os vayáis a pensar que estoy enfadado o que estoy intentando vengarme, para nada. La oportunidad ha sido única y he aprendido muchísimo, por ello sólo puedo dar las gracias. Solo me apetecía contar lo que he visto, creo que a la gente le interesa que se está haciendo con su dinero, tirarlo en caprichos.

Lo que es peor, ya que no se trata de dinero, y sobre lo que sí puedo opinar ya que no se requiere ningún conocimiento técnico que no aporte mi condición de humano cuerdo, es el trato a los empleados.

He visto una oficina que ofrece un trato algunas veces denigrante y la mayoría de las veces servil hacia unos trabajadores en su gran mayoría hastiados y desmotivados que (algunos) hacen muy bien su trabajo a pesar del trato que reciben y de la incompetencia que lastra la oficina desde arriba.

Eso sí, hacer el trabajo no evita ser testigo y cómplice del despilfarro.

Si caes por aquí con una beca de Turespaña puedes considerarte mano de obra casi gratis.

Además, te encontrarás un equipo acomodado que observa el paso de inútiles con resignación sin mover un dedo. Salvo los becarios que puedan ir pasando, lo que vas a encontrar allí es mediocridad.

Yo he tenido la suerte de coincidir con becarios muy muy buenos. Ver gente válida y competente esforzándose y sacando adelante verdaderas acciones de promoción a pesar de todo es lo más positivo que me llevo de mi estancia en esta casa y un orgullo increíble como español. Da gusto ver cómo sigue creciendo la hierba entre la basura.

Precisamente por esto último me voy mucho más que ilusionado, he visto personas súper competentes, honestas y generosos trabajadores. He tenido el placer de tener contacto con muchos, tanto en Turespaña como en los diferentes patronatos de turismo, y muy especialmente en la OET Viena.

El problema es que todas esas competencias y capacidades no están en el sitio correcto.

Si en lugar de estar lastradas y subyugadas por la incompetencia estuvieran impulsadas por una gestión honesta de verdadero liderazgo no me puedo ni imaginar las posibilidades de mi querido país.

En este punto también he de reconocer que he sido peor que mi compañeras, no he sido capaz de vencer el hastío que lo que veía me producía y no he sido capaz de mantener al 100% sus cualidades. A ellas las admiro y aplaudo. No sabéis cuanto he aprendido.

La persona responsable y capitán de esta nave sin rumbo es el señor JRM, entiéndase «responsable» por encargado o director, no por los matices positivos de sensatez o buen hacer en la gestión que la palabra pueda tener, cualquier atisbo de esto último parece puramente casual.

Podría describir muchas situaciones y muchos casos de una gestión que alcanza en ocasiones lo cómico, o los ridículos e injustificables privilegios y lujos que pagamos entre todos, pero creo que con lo dicho hasta ahora es mucho más que suficiente, además muchas de estas cosas casi serían más denunciables en una comisaría que aquí.

Mi experiencia es corta, y en plena época de recortes presupuestarios, pero por lo que he podido escuchar los disparates no se limitan a esta época.

No me quiero ni imaginar lo que pudo haber pasado “cuando éramos ricos”.

Afortunadamente, parece ser que muchas de las tropelías cometidas en esta oficina, tanto del actual como de anteriores directores, están bien documentadas. Ojalá los que las tienen algún día se animen, entonces sí que ya será tema de comisaría.

Pero bueno, no me extrañaría ver más gente pringada en oficina.

No quiero centrar mi crítica en el actual director porque él no tiene la culpa. No es una mala persona como podría pensarse que quiero transmitir, todo lo contrario, su trato al menos conmigo, siempre dentro de esa percepción ilusoria de superioridad que habita en su cabeza, ha sido educado.

Sencillamente lo hace lo mejor que sabe, y cuando alguien hace las cosas lo mejor que sabe no es criticable; la situación solicita más compasión que otra cosa.

Por eso no quiero que esto parezca una crítica a este señor, quiero ir más allá, esto es una crítica a todos los que permitimos, con la excusa de una oposición o un cargo, dejar el mando a los peores, y así nos va.

Estoy empezando a temer que lo que he podido ver en Turespaña ha tenido sus consecuencias a mayor escala, que esto no es un caso puntual, y que lo que llamamos crisis no es sino la consecuencia de tener a ineptos tomando decisiones desde la admón. pública, y Turespaña es el ejemplo.

Quizás esta última reflexión es precipitada e injusta, lo sé, lo siento, sigo en shock. Ver a un buen hombre que no sabe hacer la O con un canuto, pero que para su desgracia se cree el premio Nobel, pasearse en chófer y viviendo a todo tren a costa de los impuestos de mi familia me ha dolido.

Sólo espero que sea una excepción, pero no tengo mucha fe.

Con los peores al mando no nos hacemos ningún favor a nosotros mismos, ni a la casa, ni al país, pero tampoco a la persona que ponemos a cargo de unas responsabilidades, por nimias que sean, que le sobrepasan y que con los años desarrolla una increíble capacidad para no avergonzarse al no darse cuenta de su propia incompetencia, provocando situaciones verdaderamente cómicas.

Obligamos a personas, que bien por incapacidad profesional o bien por falta de habilidades sociales, a asumir responsabilidades que o no pueden o no quieren asumir.

Y en Viena tenemos ambos casos, el del consejero de turismo ya lo conocéis, el otro es el del embajador; uno de ellos, sí, en Viena tenemos tres, con sus segundos, sus chóferes, sus secretarias…que fácil es disparar con pólvora ajena).

Para el tema embajada necesitaría que te fueras a por otro café, y no es el momento.

Si quieres recibir el segundo y el tercer capítulo de esta serie, titulados “No se hacer doble click pero el café me lo tienes que servir” en el que se narran las situaciones más cómicas de estos 6 meses y “Abran paso al embajador, y otras historias del pleistoceno” en el que abordaremos la utilidad de la embajada, ¡ya os he dicho que da para un libro! responde a este email con el texto, ¡viva el vino! y lo recibirás automáticamente y de forma totalmente anónima.

Para terminar, y volviendo a la seriedad, esto es una invitación, petición, ruego, o como lo queráis llamar, a toda esa gente válida y competente que he descrito antes en esta casa.

Por favor, si de verdad creéis que en algún momento tenéis más capacidad  que el/la que os está dando órdenes ridículas, imponed  vuestro criterio y haced las cosas como sabéis que han de hacerse, desde el sentido común, la eficiencia y la honestidad, yo desde dentro no fui capaz de hacerlo, ahora desde fuera, como español, os lo agradeceré enormemente.

Espero que no se te haya atragantado el café. Que tengas un buen día.

Un saludo 

P.D. Por lo que sé a día de hoy a este personaje le cortaron el grifo y lo mandaron de vuelta de su retiro dorado a Madrid, tampoco he querido saber más.

Actualización 2017: a este pollo se le ha otorgado no sé qué medalla al mérito civil. JAJAJAJA

Nueva actualización 2018: Premiendo su valía lo hemos colocado de Consejero de Turismo en Los Ángeles. ¡Viva el vino!

Puedes leer la segunda parte.

Hay gente que tiene muy buenas ideas y gente que tiene muy buenas ideas de mierda.

Aquí está la diferencia